República Dominicana está rezagada en competencia tributaria internacional

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Miguel Collado Di Franco, economista del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES), indicó que “República Dominicana no está aislada de la competencia tributaria. En consecuencia, es preciso tener claro que el país debe posicionarse en el marco de esa competencia”.

En un artículo publicado en la página del CREES, destacó que “un posicionamiento favorable nos permitiría atraer capitales necesarios para el desarrollo del país y para crear un ambiente más competitivo, con menos informalidad y elusión tributaria. El objetivo de política, en consecuencia, debiera ser un sistema tributario de menos tasas, menos tributos y más simple, sin la necesidad de mantener privilegios impositivos para algunos sectores”.

A continuación, el artículo íntegro.

A inicios del presente año, en Estados Unidos se implementó una reforma impositiva muy importante. La tasa de impuesto sobre la renta a las empresas fue reducida de 35% a 21%. Se trata de un cambio impositivo que coloca a ese país por debajo del promedio que tienen las naciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Este conjunto de países con altos niveles de desarrollo y que en su mayoría cuentan con estados de derecho estables, predecibles y con bajos niveles de corrupción, tienen una tasa promedio de 22%.

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Entre quienes toman decisiones de políticas en los países que pertenecen a la OCDE ha prevalecido el concepto de que para lograr mayor competitividad a nivel internacional es imprescindible contar con instituciones fuertes, un clima de negocios favorable y un sistema tributario competitivo. Por consiguiente, se han mantenido reduciendo sus tasas de impuestos corporativas desde mediado de los años 90. En lo adelante, se prevé que la competencia tributaria se profundice ante la importante reforma realizada por Estados Unidos.

Por competencia tributaria nos referimos a las acciones tomadas por las autoridades de los países para reducir sus tasas impositivas con el fin de crear un ambiente de negocios más propicio para atraer capitales destinados a inversiones en procesos productivos, y para evitar la salida de capitales de esas economías.

En el ambiente internacional, República Dominicana no está aislada de la competencia tributaria. En consecuencia es preciso tener claro que el país debe posicionarse en el marco de esa competencia. Un posicionamiento favorable nos permitiría atraer capitales necesarios para el desarrollo del país y para crear un ambiente más competitivo, con menos informalidad y elusión tributaria. El objetivo de política, en consecuencia, debiera ser un sistema tributario de menos tasas, menos tributos y más simple, sin la necesidad de mantener privilegios impositivos para algunos sectores

Es importante tener en cuenta que los impuestos se pagan con ingreso que pudo haberse convertido en ahorro (o con ahorro previo). Las inversiones que permiten a los emprendedores poder contratar empleados requieren recursos previamente generados en la economía: ahorro. Mientras menor es la cantidad de recursos disponibles en la forma de fondos prestables, las inversiones y el capital se vuelven más escasos.

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En consecuencia, la competencia tributaria permite crear un ambiente que atraiga inversiones y que genere mayor cantidad de ahorro interno para la formación de capital en la economía.

Dentro de las regiones del mundo, República Dominicana se encuentra en aquella en la cual las empresas deben de invertir más tiempo para cumplir con sus obligaciones tributarias. En total, las empresas ubicadas en los países de América Latina y el Caribe destinan en promedio 332 horas para pagar impuestos de acuerdo con el informe Doing Business del Banco Mundial. Como se aprecia en la Tabla No. 1, los países de América Latina y el Caribe también presentan resultados desfavorables con relación al total de impuestos que pagan las empresas como porcentaje de sus ganancias. Una empresa promedio debe de pagar 46.6% de sus ganancias en impuestos, una cifra similar a la que se paga en la región más pobre del planeta, el África Subsahariana.

Tabla 1
Tiempo para pago de impuestos totales y tasa de impuesto totales por regiones

Regiones Tiempo
(Horas por año
Tasa de impuesto total
(En % de beneficios)
Asia Oriental y Pacífico 189.2 33.6
Europa y Asia Central 218.4 33.1
América Latina y el Caribe 332.1 46.6
Medio Oriente y África del Norte 203.4 32.6
OCDE (países con altos ingresos 160.7 40.1
Asia del Sur 277.3 43.0
África subsahariana 280.8  46.8
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En términos de tasas de impuestos sobre la renta a las empresas, tampoco somos competitivos como en región. En la Gráfica No. 2 se aprecian las tasas que prevalecen en América Latina y en las principales economías del continente. Es posible notar que Estados Unidos y Canadá poseen las tasas más bajas. Al mismo tiempo, que la tasa de impuesto sobre la renta a las empresas prevaleciente en República Dominicana se encuentra entre las más altas.

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En otras regiones del mundo, donde el ingreso promedio de sus habitantes y el desarrollo humano, en consecuencia, es mayor, existen sistemas tributarios menos complejos que demandan menos tiempo para su cumplimiento. En adición, representan una menor carga tributaria por empresa. Un número reducido de horas destinadas al pago de impuestos se traduce en menos costos y mayor tiempo disponible para aquello que deben hacer los emprendedores en una economía: proporcionar bienes y servicios necesarios para preservar y mejorar la vida humana. Menos carga tributaria por empresa permite contar con mayor capital para lograr esos fines por medio de procesos productivos que agreguen valor en la economía y eleven el nivel de ingreso promedio de los ciudadanos.

En materia de políticas públicas, la meta de todo equipo de gobierno debiera ser aspirar a superar a los mejores. En el grupo de Asia Oriental y Pacífico, economías como Singapur o Hong Kong fueron capaces de atraer US$38,952 millones y US$21,486 millones en inversión extranjera directa en 2017. Esas mismas economías ocupan los lugares 5 y 12 en el mundo en el Índice de Desarrollo Humano (IDH). República Dominicana ocupa el lugar 99 en el IDH. En ambas economías los sistemas tributarios son pocos complejos y las empresas tienen una carga baja con relación a sus ganancias. Por eso ocupan los lugares número 3 en el caso de Hong Kong y el número 7 para Singapur en el ranking de pago de impuestos del Doing Business. República Dominicana ocupa el lugar número 149 de 190 naciones evaluadas.

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Si quisiéramos aspirar a alcanzar los resultados promedio de países como los de la OCDE, el esfuerzo por mejorar la competencia tributaria debiera iniciar pronto, con una reforma fiscal integral[1]. Los gráficos siguientes muestran cómo nos comparamos en relación al promedio de esas economías. Es importante notar que en esos países imperan Estados de derecho estables, predecibles y con bajos niveles de corrupción e impunidad; dicho de otra forma, con el desarrollo institucional del que también carecemos.

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Conclusión

¿Quiénes pagan los impuestos con los cuales se gravan a las empresas? Los ciudadanos. En sus roles de consumidores y trabajadores, es en los individuos sobre quienes en última instancia recae la carga de impuestos[2]. El resultado, en consecuencia, son menos ingresos disponibles para los ciudadanos, menores tasas de ahorro y menor capacidad de generar inversión interna. Con el agravante de que las economías se tornan menos competitivas vis a vis otros países, y se dificulta la atracción de capitales para inversión extranjera directa.

Los impuestos no son el único factor para poder atraer inversión extranjera directa, ni para ser más competitivos. Sin embargo, cuando se es riguroso en el análisis es posible darse cuenta de que los impuestos son transversales a toda la economía y la encarecen. Al costoso y complejo sistema impositivo dominicano se le agregan otros lastres que enfrenta la economía: i) los problemas de inseguridad jurídica y ciudadana, ii) los altos costos de transporte, iii) significativos costos laborales no salariales, iv) la baja calidad en el suministro de energía eléctrica y el costo que impone la autogeneración, y v) el alto precio de los combustibles. En consecuencia, es fácil percibir que el clima de negocios de República Dominicana debe mejorar. Una forma de hacerlo sería no ignorar la competencia tributaria internacional y la reforma impositiva de Estados Unidos.

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